Granollers refuerza la alerta industrial tras el incendio de contenedores con litio en una zona cerrada del polígono. Operativo de emergencia prolongado

Granollers refuerza la alerta industrial tras el incendio de contenedores con litio en una zona cerrada del polígono

Granollers refuerza la alerta industrial tras el incendio de contenedores con litio en una zona cerrada del polígono. Operativo de emergencia prolongado tras el fuego declarado de madrugada en Coll de la Manya. 

La madrugada en Granollers estuvo marcada por una intervención de alta complejidad después de que se declarara un incendio en el exterior de una planta dedicada al tratamiento y reciclaje de residuos industriales situada en el polígono Coll de la Manya. La alerta se activó apenas tres minutos después de las cinco de la mañana, cuando los sistemas de vigilancia del recinto detectaron llamas en dos contenedores que almacenaban baterías de litio. La rápida comunicación con el servicio de emergencias permitió desplegar un operativo especializado mientras se ordenaba el cierre inmediato de accesos al entorno industrial afectado.

Durante varias horas, el área permaneció completamente restringida para garantizar la seguridad de trabajadores, transportistas y empresas cercanas. El riesgo principal no se limitaba a la combustión visible, sino a la inestabilidad química del material almacenado. En el punto afectado se calculan alrededor de 30 toneladas de residuos tecnológicos comprometidos, una cifra que obligó a mantener activo el protocolo de riesgo químico durante prácticamente toda la jornada, hasta bien entrada la tarde.

La empresa afectada, dedicada al aprovechamiento ambiental y al tratamiento de baterías, se encontraba operando en condiciones normales antes del incidente. Sin embargo, la disposición de los contenedores incrementó la dificultad del trabajo de extinción: sobre el contenedor incendiado se encontraba otro cargado con baterías de níquel-cadmio, mientras que a escasa distancia había otro depósito con acumuladores aún pendientes de clasificación técnica.

Extintor para baterías de litio: una necesidad crítica en instalaciones de reciclaje industrial

El comportamiento del fuego obligó a aplicar técnicas especializadas, ya que el uso convencional de agua quedó descartado desde el primer momento. La reacción del litio frente al contacto con agua puede liberar hidrógeno, aumentando el riesgo de combustión violenta y expansión del incendio. Por ese motivo, disponer de un extintor para baterías de litio se convierte en un recurso decisivo en instalaciones donde se manipulan residuos energéticos o acumuladores industriales de alta carga química.

Los equipos desplazados trabajaron mediante agentes adaptados a este tipo de combustión, evitando cualquier reacción secundaria que pudiera comprometer la estabilidad del recinto. El Grupo de Intervención en Riesgos Tecnológicos participó directamente en la contención del foco principal, aislando el contenedor afectado y creando un perímetro de control para impedir que las llamas alcanzaran otras áreas de almacenamiento. La intervención exigió precisión, ya que cada batería dañada podía generar nuevas reacciones internas incluso después de que aparentemente desapareciera la llama exterior.

Extintor adecuado marca diferencias en incidentes con materiales de alta reacción

La evolución de este tipo de incendios vuelve a poner sobre la mesa la importancia de comprar extintor adaptado a cada riesgo específico dentro de entornos industriales y logísticos. No todos los sistemas de extinción responden igual ante materiales reactivos, y en casos como el ocurrido en Granollers, un equipo incorrecto puede agravar el problema en segundos.

Las instalaciones donde se almacenan baterías, componentes electrónicos o residuos energéticos requieren dispositivos diseñados para fuegos de metales y agentes capaces de sofocar sin activar reacciones químicas adicionales. La elección del sistema de protección deja de ser una medida preventiva secundaria para convertirse en un elemento esencial dentro de la seguridad operativa diaria. En polígonos industriales con presencia de litio, níquel o cadmio, la planificación de respuesta determina directamente la velocidad de control ante una emergencia.

Ocho dotaciones especializadas evitaron la propagación hacia otras naves

La respuesta de los equipos de emergencia fue inmediata. Ocho dotaciones terrestres se desplazaron al camino Cal Ros dels Ocells, punto exacto donde se localizaba el foco principal. El objetivo prioritario fue impedir que el fuego alcanzara estructuras cercanas, especialmente porque el contenedor afectado estaba situado en un pasillo estrecho entre naves industriales.

La disposición física del lugar exigió maniobras controladas y trabajo coordinado entre unidades técnicas y personal de apoyo logístico. A medida que avanzaba la mañana, el humo generado por la combustión obligó a mantener vigilancia constante sobre la calidad del aire y sobre la posible evolución térmica del material afectado.

El control del incendio no respondió a una extinción rápida, sino a un proceso progresivo de enfriamiento, aislamiento y verificación permanente. Cada fase debía ejecutarse evitando desplazamientos bruscos de material, ya que las baterías dañadas podrían reactivarse por acumulación de temperatura interna, tal como se menciona en esta entrada de blog: Granollers refuerza la alerta industrial tras el incendio de contenedores con litio en una zona cerrada del polígono. 

La activación del plan químico mantuvo la zona industrial bajo vigilancia hasta la tarde

La activación del plan especial de emergencia por riesgo químico respondió al potencial de afectación más allá del punto incendiado. Aunque no se registraron daños personales, la naturaleza del material implicado justificó mantener el nivel de alerta durante gran parte del día.

Las autoridades priorizaron la restricción de movilidad en el entorno industrial para reducir cualquier exposición innecesaria. Los accesos quedaron cerrados y la actividad empresarial del entorno sufrió interrupciones preventivas mientras continuaban las tareas de estabilización.

La duración del operativo confirmó que este tipo de incidentes no se resuelven únicamente apagando las llamas visibles. La fase posterior exige revisión de temperatura residual, control de gases y retirada segura del material comprometido. Cada contenedor afectado representa un foco potencial incluso horas después del aparente control total.

Las baterías almacenadas multiplican la complejidad del riesgo industrial actual

La creciente presencia de baterías de alta densidad energética en centros de reciclaje, logística y almacenamiento industrial ha transformado el perfil de riesgo en polígonos especializados. El litio, utilizado masivamente en movilidad eléctrica, electrónica y acumulación energética, exige protocolos mucho más estrictos que otros residuos tradicionales.

Cuando estas baterías llegan al final de su vida útil, mantienen capacidad reactiva suficiente como para provocar incendios complejos si presentan daños estructurales, golpes, perforaciones o sobrecalentamiento interno. En instalaciones donde se concentran grandes volúmenes, la clasificación, separación y almacenamiento adecuado marcan la diferencia en la prevención.

La coexistencia de diferentes tecnologías químicas, como litio, níquel-cadmio y otros compuestos, incrementa además la dificultad de respuesta porque cada material presenta comportamiento térmico distinto.

El cierre preventivo del polígono evitó exposición innecesaria en una jornada crítica

El cierre de accesos al recinto industrial fue una de las primeras decisiones adoptadas tras confirmarse la naturaleza del incendio. La prioridad fue mantener alejada cualquier actividad externa mientras se evaluaba la evolución del foco y la posible dispersión de humo o gases.

Esta decisión permitió trabajar con mayor margen técnico dentro del perímetro afectado, evitando interferencias y facilitando el acceso de vehículos especializados. La coordinación entre seguridad industrial, emergencias y control territorial permitió mantener una gestión ordenada durante toda la intervención.

La reapertura progresiva solo se consideró cuando los equipos verificaron que el material residual ya no representaba riesgo inmediato de reignición ni propagación.

Granollers refuerza la atención sobre incendios vinculados al almacenamiento energético

Lo ocurrido en esta zona industrial vuelve a situar en primer plano la necesidad de revisar protocolos de almacenamiento, distancias de seguridad entre contenedores y capacidad de respuesta ante materiales energéticos altamente reactivos.

La concentración de baterías industriales en procesos de reciclaje requiere separación técnica, ventilación controlada y recursos de extinción específicos permanentemente disponibles. Cada contenedor almacenado representa una unidad que debe gestionarse con criterios distintos a los residuos convencionales.

La evolución tecnológica ha multiplicado la presencia de litio en cadenas industriales, y con ello también ha elevado el nivel de exigencia en seguridad preventiva. El incidente demuestra que incluso sin daños personales, una sola combustión puede paralizar durante horas una zona industrial completa y movilizar recursos altamente especializados.

La prevención técnica gana peso ante nuevos escenarios de riesgo industrial

Las emergencias asociadas a baterías ya no se consideran incidentes excepcionales dentro de sectores vinculados al reciclaje, logística o energía. La prevención técnica, la detección temprana y la disponibilidad de sistemas adecuados de extinción se consolidan como factores decisivos para reducir impacto operativo y evitar consecuencias mayores.

Granollers cerró la jornada sin víctimas, pero con una intervención larga, exigente y técnicamente delicada. La experiencia deja claro que cada instalación con almacenamiento energético necesita capacidad real de respuesta inmediata, protocolos específicos y control constante sobre materiales de alta reacción.