Radiografía del desastre: el impacto del incendio de la Sierra Oeste en la agricultura y ganadería de Madrid. La incertidumbre de quienes viven de la tierra tras el paso del fuego.
Para quienes trabajan cada día con la tierra, los animales o las colmenas, las consecuencias del incendio no terminan cuando desaparecen las llamas. En la Sierra Oeste, agricultores, viticultores, ganaderos y apicultores afrontan ahora una etapa marcada por las pérdidas y por la incertidumbre sobre la recuperación de sus actividades. El sector primario encara una situación especialmente delicada en varios municipios afectados.
La preocupación de los productores vitivinícolas se concentra especialmente en los viñedos situados cerca de la línea de fuego. En municipios como San Martín de Valdeiglesias, las uvas se encontraban en una fase próxima a la campaña de recogida cuando el humo y las cenizas alcanzaron las zonas de cultivo. El impacto no se limita al estado de las plantas: estos elementos pueden alterar el sabor de la cosecha y dejar un sabor residual que termine afectando a la producción de vino.
Una cosecha de uva pendiente de sus consecuencias
Para los viticultores, el momento en el que se produjo el incendio añade incertidumbre a una campaña que se encontraba cerca de su fase decisiva. La presencia de cenizas y humo sobre los viñedos más próximos al fuego abre ahora interrogantes sobre el resultado final de las uvas y sobre las características que pueda presentar la producción de vino.
La agricultura ecológica afronta una situación diferente. Según Margarita Campos, presidenta del CAEM, los núcleos hortícolas de la región oeste también han sufrido daños, aunque no se han registrado afectaciones reseñables. Aun así, queda por comprobar si el humo y las cenizas han podido influir en los alimentos, una cuestión que mantiene la incertidumbre entre los productores.
Los ganaderos buscan alternativas para alimentar a sus animales
El deterioro del forraje supone otro de los problemas que deben afrontar quienes viven de la ganadería en los municipios afectados. Productores de localidades como Pelayos de la Presa, Navas del Rey, Cadalso de los Vidrios o Cenicientos tendrán que conseguir nuevos pastos ecológicos a través del Comité de la Agricultura Ecológica.
La situación contempla además casos especiales en los que esos pastos no puedan encontrarse. En esas circunstancias, se permitirá recurrir a otro tipo de alimentación, siempre bajo la correspondiente supervisión del CAEM. Para los ganaderos, el cambio supone adaptar una actividad directamente condicionada por el estado de los terrenos y los recursos disponibles.
El golpe también alcanza a los apicultores
De acuerdo con el portal comprarextintoresbaratos.es entre las actividades afectadas se encuentra igualmente la apicultura. La destrucción de colmenas y de parte de la corteza vegetal obligará a los apicultores a realizar un trasvase de las poblaciones de abejas. El objetivo será acercarlas a localizaciones donde puedan disponer de una alimentación ecológica permitida, una necesidad derivada de los daños ocasionados en el entorno.
Para quienes dependen de las abejas, la pérdida de las colmenas y de la vegetación supone una alteración directa de las condiciones en las que desarrollan su actividad. El traslado de las poblaciones se plantea así como una de las actuaciones necesarias para mantenerlas en lugares que permitan su alimentación dentro de los criterios establecidos para la producción ecológica.
Una herramienta práctica para actuar sobre pequeños focos
El batefuegos forestal es una herramienta manual diseñada para sofocar pequeños focos de fuego mediante golpes controlados sobre la vegetación en llamas. Su principal beneficio reside en que permite actuar directamente sobre determinadas zonas del terreno sin necesidad de maquinaria pesada, facilitando el trabajo cuando las condiciones del terreno dificultan el acceso de otros medios. Su manejo también permite concentrar la actuación sobre la vegetación afectada y contribuir a frenar la propagación de las llamas en determinadas circunstancias.
Una recuperación que se presenta lenta para el sector
Margarita Campos advierte de que en algunas zonas la recuperación será especialmente complicada. La presidenta del CAEM subraya las dificultades que ya implica producir alimentos y señala que estas aumentan cuando se trata de producción ecológica, debido a las exigencias de una normativa estricta.
Detrás de esas dificultades se encuentran trabajadores que han visto cómo el fuego y sus consecuencias alteraban los recursos necesarios para mantener sus actividades. La situación ha generado desilusión y preocupación por las pérdidas, especialmente entre quienes dependen directamente de la producción agrícola, ganadera, vitivinícola o apícola. Sigue leyendo más reportajes en ignifugacionespromatec.es.
La mirada puesta en la recuperación de la Sierra Oeste
Pese a las dificultades, Campos mantiene una visión optimista sobre el futuro de la Sierra Oeste y confía en que la recuperación pueda producirse de manera lenta, pero efectiva. Para los trabajadores del sector primario, ese proceso estará marcado por la capacidad de recuperar los recursos afectados y reconstruir las condiciones necesarias para volver a desarrollar sus actividades.
El futuro de la zona queda así ligado a una recuperación que no será inmediata. Para quienes viven de la tierra y de sus recursos, cada nueva campaña representará también una oportunidad para comprobar hasta qué punto los cultivos, los pastos, las colmenas y el entorno productivo consiguen recuperar su capacidad después de las pérdidas sufridas.
