El enemigo silencioso del coche eléctrico: el calor extremo a 40 °C

El enemigo silencioso del coche eléctrico: el calor extremo a 40 °C

El enemigo silencioso del coche eléctrico: el calor extremo a 40 °C. ¿Qué le ocurre a la batería de un coche eléctrico cuando el termómetro se dispara?

Las temperaturas estivales ponen a prueba a los vehículos eléctricos, especialmente cuando el termómetro alcanza o supera los 40 °C. En esos escenarios, la batería debe gestionar de forma constante el calor generado durante la conducción, la recarga y la exposición ambiental. La capacidad para mantener las celdas dentro de unos márgenes térmicos seguros se convierte así en uno de los factores determinantes para preservar su rendimiento y estabilidad.

Para quien conduce un eléctrico durante una ola de calor, la cuestión no se limita a perder algo de autonomía. Una temperatura elevada puede incrementar las exigencias sobre el sistema de refrigeración y acelerar determinados procesos de degradación si la batería permanece sometida durante demasiado tiempo a condiciones extremas. Por ello, la arquitectura interna y la química utilizada adquieren un papel decisivo.

La química LFP gana protagonismo frente a las temperaturas extremas

La Blade Battery desarrollada por BYD utiliza química de litio-ferrofosfato, conocida como LFP, una tecnología que destaca por su estabilidad térmica. Su diseño está concebido para funcionar dentro de un amplio margen de temperaturas, desde aproximadamente -35 °C hasta 55 °C, lo que permite afrontar escenarios especialmente exigentes durante los meses de verano.

La primera generación de esta batería llegó en 2020 y se incorporó posteriormente a la gama de vehículos de la marca. Además de prescindir del níquel y el cobalto empleados en otras químicas, la tecnología LFP ofrece características que favorecen la durabilidad y reducen la sensibilidad ante determinadas situaciones de estrés térmico.

¿Puede un incendio de batería controlarse con un extintor?

Cuando una celda de ion-litio entra en fuga térmica, la situación cambia rápidamente. El incremento descontrolado de temperatura puede provocar que otras celdas cercanas también se vean afectadas, dificultando la intervención. En un conato recién iniciado, un extintor para baterias de Litio con agentes específicamente diseñados para este tipo de fuegos puede contribuir a controlar las llamas y limitar su propagación.

Sin embargo, la capacidad de respuesta disminuye cuando el fenómeno ya afecta a numerosas celdas. Un equipo portátil no puede sustituir a los procedimientos de emergencia establecidos para un incendio desarrollado de una batería de alta tensión. La prioridad pasa entonces a ser la evacuación del entorno y la actuación de los servicios especializados.

Una prueba extrema para medir la resistencia de la Blade Battery

La resistencia térmica de la batería de BYD se ha sometido a diferentes ensayos destinados a comprobar su comportamiento ante situaciones especialmente severas. Entre ellos figura la denominada Nail Penetration Test, una prueba en la que se provoca la penetración de un elemento metálico en la batería para analizar la respuesta de las celdas.

Según los datos proporcionados por el fabricante, durante este ensayo la superficie de la Blade Battery permanece por debajo de los 60 °C. También se han realizado pruebas de sobrecarga, aplastamiento, inmersión en agua salada y caída, con el objetivo de comprobar la resistencia de su estructura.

Para el conductor, estos ensayos tienen una lectura sencilla: cuanto mejor controle una batería el calor generado en situaciones anómalas, menor será la probabilidad de que una incidencia localizada termine afectando al conjunto del sistema.

El papel del sistema de gestión térmica durante una ola de calor

La temperatura exterior no es el único factor que condiciona el comportamiento de una batería. Durante una conducción prolongada o una sesión de carga rápida, las propias reacciones electroquímicas generan calor. El sistema de gestión térmica debe detectar esas variaciones y mantener las celdas dentro de los parámetros establecidos.

En la tecnología de BYD, esta gestión se acompaña de una arquitectura diseñada para favorecer la estabilidad de la batería. El objetivo es evitar que una acumulación de calor provoque un aumento de temperatura que pueda comprometer el funcionamiento de las celdas.

Segunda generación: más densidad energética y carga más rápida

La segunda generación de la Blade Battery incorpora modificaciones orientadas a incrementar la densidad energética y mejorar la velocidad de carga. BYD sitúa una parte esencial de esta evolución en el sistema FlashPass, basado en diferentes soluciones destinadas a facilitar el transporte de iones dentro de la batería.

El cátodo Flash Release utiliza una estructura de partículas multinivel para favorecer el movimiento de los iones. El electrolito Flash Flow busca aumentar la conductividad iónica mediante un proceso de optimización de precisión, mientras que el ánodo Flash Intercalate emplea una estructura multidimensional para acelerar la inserción de litio.

Estas mejoras permiten elevar las prestaciones sin abandonar el objetivo principal de mantener bajo control la temperatura durante los procesos de carga y descarga.

Más de 700 °C en una prueba de cortocircuito

Uno de los datos más llamativos de la segunda generación llega en las pruebas destinadas a provocar una fuga térmica. El fabricante asegura que, después de generar un cortocircuito simultáneo en cuatro celdas y someter el conjunto a temperaturas superiores a 700 °C, la batería consigue superar el ensayo sin incendio ni deflagración.

El resultado refleja la importancia de diseñar la batería desde su propia estructura para contener los efectos de una anomalía. En una tecnología de alta tensión, no basta con responder cuando aparece una llama: también resulta determinante impedir que el calor generado por una celda termine propagándose a las contiguas.

¿Qué papel tiene un extintor convencional en un coche eléctrico?

Ante un pequeño fuego en un vehículo, disponer de un extintor adecuado puede proporcionar una primera capacidad de respuesta mientras llegan los equipos de emergencia. No obstante, los conductores deben tener presente que un incendio desarrollado en la batería de tracción presenta características muy diferentes a las de otros componentes del automóvil.

La fuga térmica puede continuar incluso después de que las llamas visibles hayan desaparecido. Por este motivo, una intervención aparentemente satisfactoria no garantiza que el riesgo haya desaparecido por completo. En caso de incendio, la actuación debe ajustarse siempre a las indicaciones de los servicios de emergencia y a los protocolos establecidos para vehículos eléctricos.

Una batería diseñada para soportar más ciclos

La resistencia térmica no es el único indicador utilizado para valorar una batería. La vida útil también depende del número de ciclos de carga y descarga que puede soportar antes de experimentar una pérdida significativa de capacidad.

BYD cifra en más de 3.000 los ciclos que puede alcanzar la Blade Battery, una característica que, según los datos de la compañía, permitiría superar 1,2 millones de kilómetros en determinadas condiciones de uso. La cifra final depende, entre otros factores, del modelo, los hábitos de conducción, las condiciones ambientales y la utilización del sistema de carga. Revisa más trabajos de investigación y notas informativas en ignifugacionespromatec.es.

El calor seguirá poniendo a prueba a los eléctricos

Las olas de calor españolas convierten la gestión de la temperatura en una cuestión cada vez más relevante para la tecnología eléctrica. Alcanzar los 40 °C en el exterior no significa que una batería vaya a sufrir automáticamente una avería, pero sí incrementa las exigencias que deben gestionar sus sistemas internos.

La evolución de las baterías LFP apunta precisamente hacia arquitecturas capaces de soportar temperaturas elevadas, controlar mejor las reacciones internas y limitar la propagación de un problema entre celdas. En ese escenario, la resistencia térmica deja de ser una característica secundaria y pasa a formar parte esencial de la ingeniería de los vehículos eléctricos que tendrán que circular durante veranos cada vez más exigentes.